La Madre Tierra,
estaba expirando, solo un nuevo nacimiento podría salvar las raíces del Árbol
de la Vida.
En la penúltima
coalición donde los principios se encontraron, luna y sol en la noche profunda,
arrasaron las estrellas del cielo azulado.
El rocío
invisible comenzó a expandirse por las ramas enfermizas que expiraban el aire
enrarecido de cenizas y hojas amarillas.
Misteriosamente
se produjo la bella metamorfosis; de la nervada piel del árbol, se extendieron
alas hasta convertirse en Anaxiel, el ángel profético que daría vida a una
nueva naturaleza, materializando en una esfera
la sublime cosmogonía donde florecerían las rosas, las aguas nutrirían
los ríos secos y peces voladores cruzarían las nubes soleadas. Las montañas, en
la delgada línea de horizonte dibujaron un sol en un sempiterno cielo magenta.
Anaxiel con su
dorada cabellera al viento, sostenía con sus aladas ramas el principio de la
creación.
Pintura "Renacimiento"

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

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